EL PUEBLO SUMMORUM PONTIFICUM CON EL CARDENAL BURKE EN LA BASÍLICA DE SAN PEDRO
Correo 43
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¡Día de fiesta este domingo 2 de febrero para todo el pueblo Summorum Pontificum! No sólo por la Candelaria, fiesta de la Purificación de la Virgen, sino también por el anuncio del Cœtus Internationalis Summorum Pontificum (CISP) con los detalles de la misa solemne en la basílica de San Pedro de Roma, de la próxima peregrinación Summorum Pontificum ad Petri Sedem. Es el cardenal Raymond Leo Burke quien celebrará en la basílica vaticana, el sábado 25 de octubre de 2014, a medio día.

Presentamos el comunicado del CISP y a continuación las recientes declaraciones de Su Eminencia sobre la liturgia y nuestro comentario sobre esta excelente noticia de comienzo de año.


I – EL COMUNICADO DEL CISP
(Roma, 2 de febrero de 2014, fiesta de la Purificación de la Virgen María)


25 de octubre:
El cardenal Burke en Roma con el pueblo Summorum Pontificum


El Cœtus Internationalis Summorum Pontificum tiene la satisfacción de anunciar que es el cardenal Raymond Leo Burke, prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, quien celebrará en San Pedro de Roma, el sábado 25 de octubre a las 12 horas.

El CISP agradece a Su Eminencia el cardenal Comastri, Arcipreste de San Pedro, por su disponibilidad y la rapidez con la que nos ha permitido fijar la fecha y hora de esta celebración, que representa ahora el culmen de la peregrinación
ad Petri Sedem.

Podemos así dar, antes de lo habitual, luz verde a los preparativos de la peregrinación, lo que ayudará a los peregrinos no europeos, y a los más alejados de Roma, a unirse más fácilmente a nosotros. Año tras año, gracias al Motu Proprio Summorum Pontificum del papa Benedicto XVI, las riquezas de la forma extraordinaria del rito romano son cada día más accesibles para la Iglesia universal (Instrucción Universae Ecclesiae del 30 de abril de 2011) y nos parece justo el permitir a los fieles de las periferias del orbe católico el poder unirse a este momento de plegaria y testimonio.

Recordamos que la peregrinación comenzará el jueves 23 de octubre y concluirá en la fiesta de Cristo Rey, el domingo 26 de octubre.


Contacto: cisp[at]mail.com / unacumpapanostro.com



II – EL TEXTO DEL CARDENAL BURKE


a) Fragmento de la entrevista concedida por el cardenal Burke a Ricardo Benjumea de la revista Alfa y Omega (archidiócesis de Madrid), publicada el 5 de diciembre de 2013
Fuente

– A menudo ha expresado usted su preocupación por los abusos en la liturgia en las décadas posteriores al Concilio. Ahora que se cumplen 50 años de la Constitución Sacrosanctum Concilium, ¿considera que el problema ha sido resuelto?

Cardinal Burke: No del todo, aunque se han hecho muchos progresos. Hay que considerar que, desde el período postconciliar, hasta que Juan Pablo II advirtió del deterioro en la vida litúrgica, el número de católicos que creen en la presencia real de Cristo en la Eucaristía ha disminuido. Queda mucho trabajo pendiente, a pesar de los esfuerzos de Juan Pablo II, o, después, de Benedicto XVI, que dejó como uno de sus grandes legados su amor profundo a la liturgia, plasmado en la legislación con el motu proprio Summorum Pontificum y en la Instrucción Universae Ecclesiae, de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei. Ahí tenemos una clave para llevar a cabo la reforma que pretendía Sacrosanctum Concilium, es decir, en continuidad con la tradición de la Iglesia. Esta idea de dos formas de un único rito romano enriqueciéndose mutuamente, yo espero que, con el tiempo, quizá, se acentúe en una nueva revisión del rito romano, de modo que la renovación del Concilio alcance su objetivo propuesto. Pero para eso sería necesario también recuperar el conocimiento del latín, que en sólo unas décadas casi se ha olvidado. En el pasado, el latín ayudaba a la gente a mantener un fuerte sentido de la tradición. Ahora toca recuperarlo.


b) Fragmento de la entrevista concedida a Raymond Arroyo para EWTN, el 12 de diciembre de 2013
Fuente

– Hablemos ahora de Summorum Pontificum, piedra angular de la enseñanza de Benedicto XVI, que establece la forma extraordinaria a la par del Novus Ordo. Muchos dicen que con Francisco en el solio pontificio, sería aconsejable archivar esta reforma y pasar a otra cosa. ¿Le parece esto posible? y ¿qué beneficios ve en el florecimiento de la misa tridentina?

Cardinal Burke: No lo veo posible por dos razones.
La primera, es que se trata de una legislación universal [de la Iglesia] y revertirla sería un gesto muy grave por parte del Santo Padre. Tendría que tener razones muy serias.
La segunda, es que el papa Francisco no ha mostrado ninguna inclinación a cambiar nada con respecto a la celebración de la forma extraordinaria. Incluso si en la exhortación apostólica hace un comentario sobre las personas demasiado preocupadas por la liturgia, etcétera, no creo que esto pueda interpretarse como una declaración negativa con relación a Summorum Pontificum. De hecho, cuando, al comienzo de su pontificado, se reunió con el grupo de obispos de Apulia en visita ad limina (ver nuestro Correo 36), un obispo descontento levantó el tema de Summorum Pontificum, pensando que el Santo Padre sería favorable a su opinión, y explicó que era un paso atrás y una fuente de divisiones. Ahora bien, aparentemente, por lo que se difundió, el papa estuvo muy firme y dijo que tal no era el caso, que necesitamos tanto la forma antigua como la nueva e invitó a los obispos a regresar y ocuparse de ayudar a las personas a ser santas. Por lo tanto, no imagino un cambio en este panorama.

Yo mismo, desde la asunción del papa Francisco, he celebrado públicamente varias misas solemnes en la forma extraordinaria y no he recibido ninguna consigna para hacerlo ni advertencia alguna para no hacerlo o vaya a saber qué.

Mi respuesta a quienes se consagran a Summorum Pontificum y su aplicación es que debemos continuar promoviendo, inspirados en la sabiduría del papa Benedicto XVI, la celebración del rito de la misa en las dos formas, para llegar a lo que él ha llamado el enriquecimiento mutuo, y a lo que muchos llaman, y considero que es una expresión adecuada, la «reforma de la reforma». En otros términos, en su carta a los obispos, que escribió al mismo tiempo que promulgó Summorum Pontificum, el papa Benedicto XVI habla de la reforma de la liturgia y de la manera en que fue desviada e incluso deformada después del Concilio. Y ve el motu proprio como una manera de intentar llevar a cabo la verdadera reforma tal como el Concilio la ha querido.

Los buenos frutos no faltan: cada tanto, celebro misas en la forma extraordinaria, en diferentes lugares, en Estados Unidos y también en Europa, y siempre constato una fuerte presencia de jóvenes y de muchos niños. Me presentan a estas familias o ya conozco a algunas de ellas y me dicen que en la celebración de la forma extraordinaria encuentran una expresión más palpable de la acción divina en la santa liturgia. Y esto es un gran regalo para ellos: cuando asisten, supongo que habitualmente, a la Santa Misa en la forma ordinaria, están en mejores condiciones de apreciar que es Cristo mismo quien viene a nosotros para renovar el sacrificio del Calvario, y tienen un sentido más agudo de que se trata de la acción de Cristo, que el sacerdote actúa en Su persona y que nosotros estamos allí para ser santificados; que nuestra participación consiste en ofrecernos con Cristo al Padre.





III – EL COMENTARIO DE PAIX LITURGIQUE

¡Aleluya! El cardenal Burke, asiduo visitante de Lourdes, Port-Marly, Rocamadour, muy conocido para los fieles franceses particularmente gracias al Instituto Cristo Rey, es un promotor animoso e infatigable de la reconciliación querida por Benedicto XVI. Su participación en la próxima peregrinación Summorum Pontificum a Roma no es una sorpresa, aunque no deja de ser una verdadera buena noticia que muestra cuán importante es no perder la esperanza. En efecto, a fines de 2013, algunos medios de comunicación quisieron oponer el cardenal Burke al Papa, desencadenando el pánico entre los fieles. Pero tanto las palabras de Su Eminencia, como su presencia en el altar de la Cátedra de San Pedro el 25 de octubre próximo, son una prueba de que los beneficios del pontificado de Benedicto XVI continúan haciéndose sentir y siguen difundiéndose bajo el pontificado de Francisco.

Como en 2012 y 2013, Paix Liturgique brindará todo su apoyo a esta tercera peregrinación del CISP que, anunciada con gran anticipación, permitirá a muchas familias prepararse para participar en ella, en particular, tal como indican los organizadores en su comunicado, a las familias allende el Atlántico norte, donde, como hemos comentado en nuestro correo 42, el efecto Summorum Pontificum no decae.