Los franciscanos de la Inmaculada, cada vez más extraordinarios
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El jueves 25 de marzo, en el día de la fiesta de la Anunciación, ocho hermanos franciscanos de la Inmaculada (tres italianos, dos benineses, un filipino, un nigeriano, un sudafricano) recibieron la ordenación sacerdotal de manos de su Eminencia el Cardenal Franc Rodè, Prefecto de la Congregación para los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apostólica. La ceremonia fue en Florencia, en la iglesia de Todos los Santos. Paix Liturgique ha aprovechado esta bellísima ocasión para encontrar al Padre Alessandro M. Apollonio, rector del seminario teológico de los Franciscanos de la Inmaculada, y preguntarle cómo prosigue la puesta en obra del Motu Proprio Summorum Pontificum en su joven y dinámica familia religiosa (1). Recordamos que los franciscanos de la Inmaculada, nacidos en 1970, son de derecho pontificio desde 1998 y cuentan con más de 700 miembros, entre hermanos y hermanas.

¡Ave María Padre Apollonio! Usted es rector del seminario teológico María Inmaculada de los franciscanos de la Inmaculada: ¿nos lo podría presentar en algunas palabras? ¿Cuál es su organización, cuál la formación ofrecida y cuántos los estudiantes que tienen?

PA: Recientemente hemos tenido que dividir nuestro seminario en dos: por una parte el seminario filosófico y por otra el seminario teológico. Una división por meros motivos logísticos porque no tenemos las infraestructuras para albergar la formación de cincuenta estudiantes. De estos estudiantes una treintena están en teología y una veintena en filosofía. De todos modos los dos centros de estudio están cerca el uno del otro, ya que ambos de hallan en las inmediaciones de Montecasino. Nuestro cuerpo docente está compuesto de una quincena de franciscanos de la Inmaculada, que cuentan todos ellos al menos con una licenciatura, y de dos de nuestras hermanas que asumen por correspondencia las enseñanzas de psicología y de pedagogía.
Nuestros cursos se inspiran en la ratio formationis de la Pontificia Universidad de la Santa Croce (regenteada por el Opus Dei) pero comprenden algunas materias propias como la mariología bíblica y patrística, la espiritualidad mariana, la misionología (el arte del misionero), un curso sobre los mass-media, otro sobre la animación de nuestros grupos de laicos (Missio Maria Immacolata, nuestra tercera orden) y, finalmente, dos enseñanzas específicas sobre la filosofía y la teología franciscanas (en particular San Buenaventura y el Beato Juan Duns Scoto).
Como el seminario está reservado a nuestros frailes, el año de propedéutica está sustituido por el postulantado y por el noviciado. Después de lo cual los estudiantes hacen dos años de filosofía, un año de práctica (dedicado a las misiones y a aprender una lengua extranjera) y tres años de teología. Luego, los más inteligentes, motivados y humildes pueden eventualmente completar su formación en Roma, en la Santa Croce o en otras Facultades Pontificias. La elección se hace según la inclinación natural de ellos y el bien del instituto.

Vuestro seminario está también en el origen de varias iniciativas de confrontación y de divulgación: “Fides Catholica” y otras revistas, y diversos congresos entre los cuales hubo uno sobre Karl Rahner en el 2007 y el último en diciembre pasado sobre el ministerio sacerdotal frente a los desafíos de la post-modernidad. ¿Nos puede decir algo al respecto?

PA: “Fides Catholica” es nuestra revista de mayor renombre, revista de apologética que publicamos dos veces al año. Tres veces al año proponemos “Immaculata Mediatrix”, que lleva adelante la doctrina de María Corredentora y, una vez al año, salen los “Quaderni di studi scotisti” y los “Annales Francescani”, dedicados a la defensa de la verdad histórica acerca de San Francisco. Este último frente es importante en una época que quisiera hacer de San Francisco un proto-hippie o un ecologista new age, ¡o incluso un revolucionario sandinista!
Respecto a los congresos, en el 2008 también hemos tenido uno sobre el Infierno. Las actas están en vía de publicación por Cantagalli. Se trataba de reafirmar la verdad de la existencia del Infierno cual condición escatológica en la que versan aquellos hombres que, rechazando el perdón de Dios, mueren en estado de pecado mortal y son sometidos a la pena del fuego eterno. Mientras que el catecismo del concilio de Trento había estipulado que al menos Judas se encuentra en el Infierno, se difunde hoy la idea errada según la cual el infierno estaría “vacío”, según una desafortunada expresión de Urs von Balthasar.
También hacemos, desde el 2000, un congreso anual sobre María Corredentora, uno de nuestros caballos de batalla. Congreso que se ha realizado en Inglaterra y en Fátima, dado que no cuenta con un gran apoyo eclesiástico en Italia…

La vocación de un seminario es dar sacerdotes a la Santa Iglesia Romana. Este año, serán ordenados ocho de vuestros frailes en Florencia, en el día de la fiesta de la Anunciación, el 25 de marzo. El año pasado, la ceremonia se desarrollaba en Tarquinia y, por primera vez en la historia de vuestro instituto, el sacramento del Orden había sido conferido a cinco de vuestros frailes según la forma extraordinaria del rito romano. Oficiaba Monseñor Burke, Prefecto de la Signatura Apostólica. Este año, será el Cardenal Rodè quien celebre, otro prelado de la Curia, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. De nuevo, el Pontifical utilizado será el antiguo: ¿podemos deducir de esto que ahora la forma extraordinaria del rito romano se vuelve el modo ordinario de vuestras ordenaciones sacerdotales?

PA: Sí, mientras el Papa nos lo conceda, en el sentido preferencial, no exclusivo.

¿O sea?

PA: Me permito interpretar el pensamiento de nuestro superior, el Padre Manelli… Como la forma extraordinaria es la forma litúrgica más cercana a nuestra espiritualidad, mientras el Papa nos lo permita, preferiremos el rito antiguo para nuestras ordenaciones. Obviamente, si mañana debemos ordenar frailes directamente en África o en Estados Unidos y el obispo prefiere celebrar según el Novus Ordo, las ordenaciones se harán según la liturgia moderna en su mayor solemnidad.

¿Qué acerca particularmente vuestra espiritualidad al rito antiguo?

PA: Nuestra espiritualidad franciscana y mariana se caracteriza por su ser teocéntrica, cristocéntrica y mariocéntrica. Dios, el Hombre-Dios y la Inmaculada Corredentora están en el centro de nuestra vocación. Y, en sus dimensiones sacrificial y mística, la liturgia tradicional responde justamente con idoneidad a nuestra espiritualidad. Existe salvación solamente en Dios hecho carne en el seno de la Virgen, muerto en la cruz y resucitado, y la liturgia milenaria de la Iglesia nos lo recuerda constantemente, incluso en sus más pequeños detalles.

Si vuestros frailes son ahora introducidos al sacerdocio a través del rito antiguo, parecería normal que pudieran aprovechar otros tesoros día tras día: ¿cuál es vuestra posición sobre el breviario por ejemplo? ¿Vuestros sacerdotes pueden usar el tradicional?

PA: Efectivamente, para acompañar el crecimiento espiritual de cada sacerdote particular y de nuestra familia religiosa en su conjunto, el breviario tradicional es un instrumento precioso. A tal punto que, en el seminario, para todas nuestras funciones en coro, es el que usamos actualmente. Para la recitación personal o en misión, los frailes pueden igualmente usar el breviario de Pablo VI.

¿A qué punto estáis de la puesta en obra del MP Summorum Pontificum en vuestras casas?

PA: En Italia, la forma extraordinaria es nuestra forma conventual, recomendada por el Padre Fundador, tanto para los frailes como para las hermanas y es cada vez más celebrada en nuestras ceremonias públicas también en el ámbito parroquial cuando tenemos el consentimiento del obispo. En el extranjero, las cosas se hacen según las necesidades locales. Por ejemplo, en Estados Unidos, para evitar prudentemente todo tipo de confusión, las cosas se hacen más lentamente que respecto a Italia. De todos modos, desde Brasil a las Filipinas, la forma extraordinaria conquista cada vez más el alma de nuestros hermanos y hermanas Franciscanos de la Inmaculada.

El período del post-concilio Vaticano II no ha sido turbado sólo sobre el plano litúrgico sino también sobre el plano doctrinal, así como había subrayado vuestro fundador, el Padre Manelli, durante su homilía en el Laterano el año pasado por los 800 años de la aprobación de la Regla franciscana. En su opinión, ¿podemos imaginar y debemos esperar iniciativas de reconciliación semejantes a esto que el MP representa a nivel litúrgico, en otras materias, como la exégesis o el catecismo por ejemplo?

PA: Efectivamente. Debemos admitir que el post-concilio ha sido signado por un rebajamiento a todo nivel: de la liturgia pero también de la doctrina. Si la idea de Dios se rebaja en nuestras almas, todo el resto se rebaja, nos confundimos con el mundo que nos circunda y del cual sabemos bien que el Príncipe no es Nuestro Señor. Lex orandi y lex credendi están íntimamente ligadas.
Entonces, sí. Sí debemos esperar y rezar por un “efecto dominó”, por el inicio de un circuito virtuoso que pueda poner de nuevo a Dios en el centro de todas las obras de la Iglesia. Y parece que el Santo Padre lo está proponiendo homilía tras homilía.
En efecto, su discurso de Regensburg en el 2006 nos pareció como la Carta Magna para la reconciliación de la Iglesia con su teología perenne. Ha sido un antídoto contra las teorías del “pensamiento débil” (2).
El Papa Benedicto parece querer proponer un programa para el saneamiento de la doctrina católica paralelamente a la restauración de la liturgia. Es una obra indispensable.

(1) http://www.immacolata.ws
(2) El Padre Apollonio se refiere al concepto creado por el filósofo italiano Gianni Vattimo.