Mientras que los clérigos rezongan, los jóvenes y los laicos, favorables a la liturgia tradicional
Correo 22
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Esta vez, no somos nosotros quienes lo decimos, sino distinguidos prelados romanos y la Federación Internacional Una Voce: para desesperación de cierto clero de retaguardia, son los jóvenes y los laicos quienes, al comprometerse en la aplicación del Motu Proprio Summorum Pontificum, dan las mayores pruebas de fidelidad al papa y de aprobación de sus objetivos en materia de liturgia.

Así, el 7 de octubre último, en Roma, con motivo de la presentación de un libro italiano consagrado a las oposiciones al Motu Proprio, Monseñor Bux señaló con énfasis el rol motor jugado por los laicos y los jóvenes en la recepción favorable del magisterio de Benedicto XVI en materia litúrgica. Los cardenales Castrillón Hoyos y Farina, quienes estaban presentes, apoyaron sin dudar las palabras de este amigo del Santo Padre.


También en Roma, a principios de noviembre, los representantes de la Federación Internacional Una Voce entregaron a la Curia un informe intitulado: “La emergencia de la juventud en el movimiento tradicional Una Voce”. Dicho documento, que muestra cómo el Motu Proprio Summorum Pontificum ha favorecido el desarrollo internacional de Una Voce en todos los continentes (Japón, Perú, Indonesia, Portugal, etc.) pone en evidencia el papel desempeñado por los fieles jóvenes en este desarrollo.


I – Trechos escogidos de la conferencia de Mons. Nicola Bux

Con motivo de la presentación de un compendio del periodista Alberto Carosa –L’opposizione al Motu Proprio Summorum Pontificum, Fede e Cultura, 6 euros– Mons. Nicola Bux, consultor de varias congregaciones vaticanas y amigo del Santo Padre, se expresó sin vueltas, como de costumbre, acerca de la recepción del texto pontificio. Señalemos que esta conferencia se realizó dentro de los muros del Centro ruso ecuménico y que el director de dicho lugar, don Sergio Mercanzin, explicó, al comienzo de la reunión, que “el Motu Proprio, al incitar a los católicos a reflexionar sobre la cuestión litúrgica, ha aproximado a católicos y ortodoxos”.

“Lo que me resulta asombroso, declaró Monseñor Bux al inicio de su intervención, es cómo los laicos y los jóvenes están en la primera línea para defender la obra de Benedicto XVI.” Para ilustrar la importancia de esta movilización de jóvenes y laicos, evocó la misa que celebró en Port-Marly (diócesis de Versalles – ICRSP) el 21 de noviembre de 2010 y los contactos que, en dicha ocasión, tuvo con los fieles.

“Las ceremonias actuales carecen de devoción, no la de cada fiel tomado individualmente, sino la de la comunidad”. A este propósito, Mons. Nicola Bux evocó al cardenal Antonelli, uno de los expertos que participó en la reforma litúrgica –pero que dejó recuerdos muy críticos– quien juzgaba que “cuanto más avanzaba la reforma litúrgica, más retrocedía la devoción.”

Al insistir en el hecho de que, luego de la publicación de la instrucción Universæ Ecclesiæ, las oposiciones episcopales al Motu Proprio se atenúan poco a poco, Monseñor Bux no dejó de señalar claramente que “quienes pretenden, en contra el papa, que el rito romano divide a la Iglesia, tienen una actitud neo-galicana”. El Motu Proprio, causa de división… un “argumento” al que la autoridad no duda en recurrir ante quienes solicitan su aplicación, para rehusar la implementación del Motu Proprio, en Saint Germain en Laye o en Mantes (diócesis de Versalles), o en Saint-Malo en la arquidiócesis de Rennes (Mons. d’Ornellas, ver carta PL 289), por no citar sino algunos ejemplos. Las encuestas encargadas por Paix Liturgique revelan, de modo concordante, que sólo una minoría de los católicos practicantes se opone a la coexistencia pacífica de las dos formas del rito romano en una misma parroquia.

Finalmente, luego de recordar que, según la constitución Sacrosanctum Concilium sobre la liturgia, ésta pertenece a Dios y no a los hombres, Mons. Bux concluyó su conferencia como había comenzado, saludando la acción “de los laicos, sobre todo de numerosos jóvenes que contribuyen a mantener el sensus fidei,” a quienes nosotros, “los clérigos, debemos respetar y apoyar”.


II – El debate posterior a la intervención de Nicola Bux

Durante la sesión de preguntas y respuestas que siguió a las palabras de Mons. Bux, intervinieron dos cardenales presentes en la sala.

En primer lugar, el cardenal Castrillón, Prefecto emérito de la Congregación para el Clero y ex presidente de la Comisión Ecclesia Dei, quien habló sobre la dificultad para elaborar el Motu Proprio Summorum Pontificum. Aunque reconoció hasta qué punto “implementar el Motu Proprio fue una tragedia”, también destacó el interés de laicos y jóvenes por el texto pontificio. Según él, el interés de los jóvenes por la liturgia tradicional es “una obra del Espíritu Santo”. Aún más, toda la hermenéutica de la continuidad de Benedicto XVI está iluminada por la acción del Espíritu Santo, mientras que quienes desean una marcha atrás con relación al Motu Proprio son, según el Cardenal, víctimas de su ignorancia. Olvidan, o fingen olvidar, que “cada gesto, cada palabra de la liturgia tridentina fue pensado teológicamente”.

Al cardenal Castrillón sucedió una original intervención del cardenal Farina, sucesor del cardenal Tauran en los Archivos del Vaticano. Éste explicó que parte de las dificultades de recepción del Motu Proprio podían explicarse por la mala difusión de la información pontificia en el seno de la Iglesia –recordemos, por ejemplo, que el sondeo de Paix Liturgique realizado en la diócesis de Rennes en mayo de 2011 indica que el 44,5% de los católicos nunca oyeron hablar del Motu Proprio de Benedicto XVI… De hecho, ¿cuántas parroquias o casas religiosas siguen día a día las publicaciones oficiales de la Santa Sede, y más aún, cuántas las ponen a disposición de los sacerdotes, de los fieles o de los religiosos? Una reflexión muy estimulante puesto que proviene de un prelado confrontado cada día con la cuestión de la gestión y del acceso a la comunicación.

Retomando el problema de la difícil circulación de la palabra pontificia en la Iglesia, Monseñor Bux mencionó de nuevo el papel de los fieles, que pueden servirse de Internet, “un aliado extraordinario para difundir el pensamiento y la obra del papa”.


III – El informe de Una Voce

Fechado el 9 de septiembre de 2011, este documento de 84 páginas fue entregado a los diferentes dicasterios romanos a principios de noviembre, cuando se celebró la asamblea general bianual de Una Voce. Se base en una encuesta efectuada a los miembros estatutarios y miembros asociados de la federación, a la que respondieron las organizaciones de 26 países (1).

El sondeo constaba de doce preguntas, que iban desde la edad promedio de los dirigentes y adherentes de las asociaciones locales hasta el uso que hacen, o no, de los medios electrónicos, pasando por sus relaciones con los obispos, su representatividad social y las razones principales de la adhesión de sus miembros a la forma extraordinaria del rito romano. Los resultados detallados de esta encuesta se encuentran, por ahora, reservados a los servicios del Vaticano y a los miembros de la Federación Internacional Una Voce (FIUV), pero su objeto es claro, como lo escribe el presidente de la FIUV, Leo Darroch: “Brindar una información simple pero suficiente para mostrar que los tesoros litúrgicos y musicales de la Iglesia encuentran sus seguidores más entusiastas entre los jóvenes de todos los continentes”.

Debido a la antigüedad y notoriedad de Una Voce, no es exagerado decir que el desarrollo internacional que la caracteriza desde 2007 refleja la realidad del entusiasmo suscitado en todo el mundo ante la liberación de la liturgia tradicional efectuada por Benedicto XVI. El hecho de que los nuevos grupos que solicitan afiliarse a la FIUV estén animados, principalmente, por jóvenes (México, Malta, Cuba, Croacia, Portugal, Indonesia) debe relacionarse con la dinámica observada un poco en todas partes con relación a las vocaciones sacerdotales y religiosas, siempre marcadas por un gran deseo de afirmación identitaria.

En el momento en que el Santo Padre ha decidido la apertura de un Año de la Fe para afianzar la nueva evangelización que ha emprendido, constituye, sin lugar a dudas, “un signo de aliento, como escribe Leo Darroch, que las tradiciones de la Iglesia estén llamadas a ser preservadas y promovidas por jóvenes laicos y jóvenes sacerdotes y religiosos”.



(1) Australia, Canadá, Chile, Colombia, Inglaterra, Francia, Irlanda, Japón, Malta, México, Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, Filipinas, Polonia, Portugal, Rusia, Escocia, África del Sur, España, Brasil, Croacia, Cuba, Indonesia, Puerto Rico.