CARDINAL ZEN «QUIENES AMAN LA LITURGIA EXTRAORDINARIA, DEBEN PODER PARTICIPAR EN ELLA»
Correo 53
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En nuestro correo en francés nº 174, de abril de 2009, señalábamos la decisión tomada por el
cardenal Joseph Zen Ze-Kiun, S.D.B., entonces obispo de Hong-Kong, de celebrar su última misa pontifical en la forma extraordinaria del rito romano. En dicha ocasión, el cardenal declaró que deseaba consagrar parte de su tiempo como prelado emérito a los fieles vinculados a la liturgia tradicional de la Iglesia.

Transcurridos cinco años, el cardenal Zen ha cumplido su palabra y acompaña la vida espiritual y sacramental de la comunidad tradicional de la ex colonia británica, celebrando en diversas oportunidades según el misal de san Juan XXIII, administrando el sacramento de la confirmación, dando conferencias, asistiendo a la ordenación diaconal de uno de sus miembros, etc.

A fines de 2014, en una conferencia sobre la misión en Asia, en la pontificia universidad urbaniana de Roma, el traductor de nuestro correo alemán tuvo la oportunidad de saludar brevemente y de hacer algunas preguntas a Su Eminencia, quien respondió de buen grado y con gran claridad, por lo cual le estamos muy agradecidos.



I – ENTREVISTA CON EL CARDENAL JOSEPH ZEN ZE-KIUN

1) ¿Qué lugar ocupa la liturgia en su vida, Eminencia?
Cardinal Zen: Es el momento más importante de cada día. Soy religioso [salesiano, NDLR] y, como tal, aprecio mucho nuestra oración en comunidad. Nuestra comunidad cuenta con hermosas disposiciones en la liturgia.

2) Usted ha sido uno de los primeros sacerdotes chinos en celebrar el Novus Ordo como signo de unidad con Roma. Cuando Benedicto XVI permitió nuevamente la celebración de la misa tradicional, usted lo ha hecho, sobre todo, en Hong-Kong…
Cardinal Zen: Personalmente, he acogido de modo favorable la indicación dada por el papa, ahora emérito, Benedicto XVI. Tenía toda la razón al decir que la misa tradicional nunca había sido abolida. Y si los fieles la encuentran más propicia para alimentar su devoción, hay que darles la posibilidad de tener acceso a ella. Tuve la oportunidad de introducir la misa del post concilio entre los seminaristas de China [de 1989 a 1996, el cardinal Zen enseñó en los seminarios chinos, cerrados hasta entonces a los sacerdotes romanos, NDLR] y lo hice con mucho gusto. Pero ya en esa época, les recordaba que no había nada malo en celebrar la liturgia antigua. Nuestra fe, nuestra vocación, nuestros santos, todo viene de esa liturgia, de esa oración.

3) ¿Le gusta el latín?
Cardinal Zen: Sí, mucho. Me gustan los cantos gregorianos y conozco muchos de memoria. Los recito en mis oraciones personales y me parecen admirables. Me gustaría ver celebrada la forma ordinaria en latín más a menudo, como lo quería el concilio.

4) En Europa, quienes se oponen a la misa tradicional dicen que sólo interesa a un pequeño número de personas, ¿qué piensa de esto?
Cardinal Zen: No veo cuál es el problema. En Hong-Kong también hay un grupo pequeño. Quienes aman la forma extraordinaria deben poder participar en ella, tienen todo el derecho. No es necesario obligar a los fieles a reagruparse artificialmente, un número reducido basta.

5) ¿La forma extraordinaria no amenaza la unidad de la Iglesia?
Cardinal Zen: No, para nada. ¿Por qué la amenazaría? Hay muchas liturgias en la Iglesia, en particular, las de las iglesias orientales. La diversidad de ritos no es un problema.

6) ¿Tiene usted un mensaje para los fieles vinculados a la forma extraordinaria?
Cardinal Zen: Sí, es evidente que la misa tradicional seguirá siendo importante en el futuro. Las personas que lo deseen deben poder asistir, siempre y cuando, desde luego, no se levanten contra la misa nueva. En Hong-Kong, las personas que participan en la misa tradicional van también a la misa moderna y no tienen nada en contra de ella. Como todos los fieles en del mundo entero, los chinos sacan mucho provecho de la tradición de la Iglesia.




II – LAS REFLEXIONES DE PAIX LITURGIQUE

1) Recordemos que, después de la victoria de Mao, la Iglesia se encuentra presente en China tanto de manera oficial, a través de una asociación patriótica controlada por el poder, como de modo clandestino por medio de una Iglesia mártir fiel a Roma. Esta situación extraña provocó que, hasta la abertura de Deng Xiaoping, en los años 80, el catolicismo reconocido por el estado ignorara completamente el Vaticano II, y en consecuencia, la liturgia moderna. En el marco de esta abertura, el futuro cardenal Zen pudo ir a enseñar en los seminarios de la Iglesia patriótica a fines de los años 80 y contribuyó a popularizar el Novus Ordo. Sin embargo, y es una revelación que nos ha hecho Su Eminencia, estaba tan convencido de la legitimidad de la liturgia tradicional que ya en ese entonces subrayaba a sus alumnos que el misal antiguo seguía siendo válido.

2) El año 2014 ha sido un año de gracias para la comunidad tradicional de Hong-Kong: dos de sus miembros, entre ellos, uno de sus fundadores, han sido ordenados sacerdotes (uno para la Fraternidad San Pedro, otro para la diócesis) y un tercero, salesiano como el cardenal Zen, diácono. Un religioso, un Ecclesia Dei y un diocesano: también en el extremo del mundo, la liturgia tradicional, vivida y celebrada en un contexto de paz y de crecimiento espiritual, es fuente fecunda de vocaciones sacerdotales que participan en la nueva evangelización.

3) «Quienes aman la forma extraordinaria deben poder participar en ella, tienen todo el derecho». Recemos para que esta sabiduría elemental venida de Oriente ilumine nuestras comunidades y a nuestros pastores y los anime a crecer en caridad y generosidad hacia aquéllos que solicitan la forma extraordinaria del rito romano.