EL MOTU PROPRIO SUMMORUM PONTIFICUM VISTO POR EL CARDENAL SARAH
Correo 59
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A principio de marzo de 2015, el cardenal Robert Sarah, sucesor del cardenal Cañizares Llovera en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, efectuó un viaje a Francia para presentar un libro de entrevistas realizado por el periodista Nicolas Diat y publicado por las ediciones Fayard. Intitulado «Dios o nada», el libro presenta un retrato íntimo y conmovedor de uno de los prelados más discretos pero a la vez más importantes del pontificado actual.

Durante su estadía, el cardenal Sarah quiso estar en contacto con los fieles y no sólo con la prensa. En cada una de las parroquias que visitó, abordó un tema particular de su obra, sin omitir la liturgia, asunto que trató en la conferencia que ofreció en la parroquia Saint-Eugène-Sainte-Cécile, donde desde hace 30 años se celebran ambas formas del rito romano.

En el corriente mes, en que se realizará un primer congreso Summorum Pontificum en Chile (
ver aquí), presentamos, tal como aparece en la obra de Nicolas Diat, el punto de vista del cardenal guineano sobre el motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI, del que se festeja el octavo aniversario. Un punto de vista que confirma lo que escribíamos en nuestro correo 52, donde saludábamos el nombramiento del cardenal: con el cardenal Sarah, «el Santo Padre ha elegido la paz, la continuidad y la competencia».




EL PUNTO DE VISTA DEL CARDENAL SARAH SOBRE EL MOTU PROPRIO
Fragmento de Dieu ou rien, entrevista con Nicolas Diat, ediciones Fayard, páginas 400-402.


Personalmente, he acogido Summorum Pontificum con confianza, alegría y acciones de gracia. Es el signo y la prueba de que la Iglesia, Mater et Magister, continúa atenta a todos sus hijos, tomando en consideración sus sensibilidades. Benedicto XVI quería promover la riqueza de las diversas expresiones espirituales, siempre que condujesen hacia una real y verdadera comunión eclesial y una proyección más luminosa de la santidad de la Iglesia.

Considero que este bello motu proprio se inscribe en estricta línea con la voluntad de los Padres conciliares. Así, no debemos hacer como si olvidásemos que Sacrosanctum Concilium declaraba: «La liturgia comprende una parte inmutable, aquélla que es de institución divina, y partes sujetas al cambio que pueden variar en el curso de las edades o incluso deben hacerlo, si se han introducido elementos que no corresponden a la naturaleza íntima de la misma liturgia, o si dichas partes se han vuelto inadaptadas».

En la carta que acompañaba Summorum Pontificum, Benedicto XVI escribía: «Por lo demás, las dos Formas del uso del Rito romano pueden enriquecerse mutuamente: en el Misal antiguo se podrán y deberán inserir nuevos santos y algunos de los nuevos prefacios. En la celebración de la Misa según el Misal de Pablo VI se podrá manifestar, en un modo más intenso de cuanto se ha hecho a menudo hasta ahora, aquella sacralidad que atrae a muchos hacia el uso antiguo. La garantía más segura para que el Misal de Pablo VI pueda unir a las comunidades parroquiales y sea amado por ellas consiste en celebrar con gran reverencia de acuerdo con las prescripciones; esto hace visible la riqueza espiritual y la profundidad teológica de este Misal».

Es probable que en la celebración de la misa según el antiguo misal, comprendamos mejor que la misa es un acto de Cristo y no de los hombres. Del mismo modo, su carácter misterioso y mistagógico se percibe de manera más inmediata. Aun cuando participemos activamente en la misa, esta última no es una acción nuestra sino de Cristo. En la Carta apostólica Vicesimus Quintus Annus, Juan Pablo II escribía (*): «¿En qué consiste esta participación activa? ¿Qué hay que hacer? Lamentablemente, esta expresión muchas veces ha sido mal entendida y reducida a su significación externa, es decir, a la necesidad de un acto común, como si se tratara de hacer entrar en acción de forma concreta a la mayor cantidad de personas posible, lo más rápido posible. La palabra participación remite a una acción central, en la que todos deben participar. Si se desea descubrir de qué acción se trata, ante todo hay que precisar cuál es esta actio central, en la que todos los miembros de la comunidad deben tomar parte. El término actio, en relación con la liturgia, se refiere a las fuentes del canon eucarístico. La verdadera acción litúrgica, es la oratio. Esta oratio-plegaria eucarística solemene, el canon, es mucho más que un discurso, es una actio en el sentido más elevado del término. En efecto, es en ella donde se produce la acción humana que pasa a segundo plano y deja lugar a la acción divina, a la acción de Dios».

El motu proprio Summorum Pontificum intenta reconciliar las dos formas del rito romano y busca, sobre todo, ayudarnos a redescubrir la sacralidad de la santa misa como actio Dei y no de los hombres. Aquí tocamos un punto de suma importancia: el problema de la frecuente indisciplina, la falta de respeto y de fidelidad al rito, que puede así afectar la misma validez de los sacramentos.

(*) Las palabras atribuidas aquí a San Juan Pablo II parecen haber sido sacadas, en realidad, del libro Introducción al espíritu de la liturgia del cardenal Ratzinger.

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COLABORE CON LA PEREGRINACIÓN SUMMORUM PONTIFICUM

El Coetus Internationalis Summorum Pontificum ha lanzado una iniciativa de crowdfunding para financiar un equipo de video para la próxima peregrinación del pueblo Summorum Pontificum a Roma, del 22 al 25 de octubre de 2015. Invitamos vivamente a todos a colaborar con esta iniciativa.

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