Correo 1428 publicado el 19 Octubre 2026

EN EL DICASTERIO PARA EL CULTO DIVINO...

SE CAMBIA SIN CAMBIAR NADA

SEMANA 265: LOS CENTINELAS CONTINÚAN SUS ORACIONES
EN DEFENSA DE LA MISA TRADICIONAL
DELANTE DE LA ARCHIDIÓCESIS DE PARÍS

Sigo siempre con la máxima atención lo que sucede en el Dicasterio para el Culto Divino.

El papa acaba de cambiar a su Secretario. Normalmente —y en este caso es especialmente cierto—, el Secretario es el eje del Dicasterio. El cargo estaba ocupado hasta ahora por Mons. Vittorio Francesco Viola, de quien Paix Liturgique ha hablado en varias ocasiones (por ejemplo: Paix Liturgique France). Se trata de un prelado franciscano, uno de los «jóvenes promisores» (aunque ya tiene 60 años) de la Curia de Francisco. Antiguo alumno de la Universidad Pontificia de San Anselmo, especializado en liturgia por lo tanto, y cercano al célebre Andrea Grillo, profesor en la misma universidad —quien afirma sobre Viola: «Es más progresista que yo»—, Vittorio Viola es un firme impulsor de Traditionis custodes.

El Papa lo retira de Culto Divino, pero le otorga un puesto de gran relevancia: lo nombra arcipreste de la Basílica de San Pedro y vicario general para la Ciudad del Vaticano. Sustituye así a Mauro Gambetti —también franciscano de 60 años—, cuya desastrosa gestión le ha valido un «exilio» en una pequeña archidiócesis italiana: la de Chieti-Vasto. Viola, que será creado cardenal muy pronto, se convierte así en el dueño de la liturgia en San Pedro, basílica que blindará para impedir cualquier intrusión de la misa antigua.

Viola es un hombre apreciado por el Papa: un trabajador discreto, de trato áspero y gran determinación, capaz de poner orden en los asuntos de la Basílica y de la Fábrica de San Pedro. Por supuesto, solo celebra el rito nuevo, aunque lo hace con «dignidad»; dos aspectos que el Santo Padre valora por sobre todo. Un personaje cuyo destino merece seguirse de cerca.

Es sustituido en el cargo de Secretario del Culto Divino por Mons. Aurelio García Macías, hasta ahora Subsecretario del Dicasterio y ya obispo, algo poco habitual en este puesto. Español, de 60 años y eficiente, encarna a la perfección lo que podría denominarse un «alto funcionario de la Curia». En el Culto Divino, tenía ya a cargo todo lo relacionado con el rito tradicional. Era él quien enviaba sistemáticamente cartas de denegación a todos los obispos que transmitían la solicitud de alguno de sus nuevos sacerdotes para celebrar la misa tradicional.

No obstante, Aurelio García no es un ideólogo. Es, digamos, un hombre pragmático, un alto funcionario de gran fiabilidad. Sirvió con lealtad al cardenal Sarah, quien fue prefecto de la Congregación para el Culto Divino; sirvió con la misma lealtad al cardenal Roche —su sucesor— y a Mons. Viola. Y servirá con eficacia al nuevo prefecto que sea nombrado en sustitución del cardenal Roche (quien cumplió 75 años el año pasado).

Su doctrina litúrgica es la misma que la de Roche y Viola, y coincide con la del Papa: resaltar la belleza de la nueva liturgia (ha traducido al español Liturgia y belleza. Nobilis pulchritudo, de Piero Marini, quien fue secretario de Annibale Bugnini —artífice de la reforma litúrgica— y, posteriormente, maestro de ceremonias de Juan Pablo II). Le gusta afirmar que «la liturgia no pertenece a quienes la celebran»; por consiguiente, no caben «abusos» en la celebración del nuevo rito, sino una liturgia nueva y «digna». De este modo, intentó enfriar un poco los entusiasmos folclóricos de los obispos mexicanos respecto a su capricho: la invención de un «rito maya» (Paix Liturgique France).

El protagonismo otorgado a García Macías indica qué tipo de Prefecto del Dicasterio podrá designar muy pronto el Papa León para reemplazar a Arthur Roche; este último es Bailío Gran Cruz de Honor y Devoción de la Orden de Malta, y podría pasar así a ser su cardenal protector, en sustitución del cardenal Gianfranco Ghirlanda.

¿Quién se convertirá, entonces, en Prefecto del Culto Divino? Se habla de Mons. Diego Ravelli, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias. En cualquier caso, él mismo habla mucho de ello, pues es su sueño. También se menciona a Mons. Guido Marini, quien fue Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias con Benedicto XVI y, durante un tiempo, con el Papa Francisco; un nombramiento que haría exultar —aunque erróneamente— a los tradicionalistas, pues Guido Marini, totalmente ajeno al rito tradicional, es también un hombre del nuevo rito celebrado con «dignidad». ¡La plaga de la dignidad! Como si el nuevo rito «digno» no siguiera siendo nuevo rito.

En resumen, no albergo mucho optimismo. Pero mantengo siempre una gran esperanza.

Recemos, pues, junto a los «centinelas» parisinos que rezan el Rosario en el número 10 de la rue du Cloître-Notre-Dame, de lunes a viernes, de 13:00 a 13:30 horas; en Saint-Georges de La Villette, 114, avenue Simon Bolivar, los miércoles y viernes a las 17:00 horas; y frente a Notre-Dame du Travail, los domingos a las 18:15 horas.