Correo 1351 publicado el 1 Abril 2026
¿ACOGER A LOS FIELES DEL VETUS ORDO,
RESPETANDO LAS NUEVAS NORMAS LITÚRGICAS?
SEMANA 236: LOS CENTINELAS CONTINÚAN SUS ORACIONES
EN DEFENSA DE LA MISA TRADICIONAL
DELANTE DE LA ARCHIDIÓCESIS DE PARÍS
En mi último Correo a los Centinelas, del 25 de marzo, les comenté que los pastores de hoy, los de la época del Papa León XIV, se enfrentarán inevitablemente a una dura realidad en dos aspectos: la de una Iglesia en decadencia, que pierde miembros, recursos y, sobre todo, fe; y la del «problema» de la vigorosa liturgia tradicional, cuya audiencia joven sigue creciendo. De ahí la disputa entre los Antiguos y los Modernos, en la que, paradójicamente, los Antiguos son los ideólogos de la «renovación» conciliar, y los Modernos, los practicantes de la antigua Misa…
En efecto, los obispos de Francia, los Antiguos por excelencia, reunidos en Lourdes para su asamblea general de primavera, hablaron el jueves 26 de marzo sobre esta liturgia, bajo la dirección del obispo Olivier de Cagny de Évreux, un hombre con numerosos títulos en la nueva liturgia. El papa León XIV, a través del cardenal Parolin, secretario de Estado, les había dado algunas instrucciones como encriptadas:
«Tenéis, por último, queridos hermanos, la intención de tratar el delicado tema de la Liturgia, al que el Santo Padre presta especial atención, en el contexto del crecimiento de las comunidades vinculadas al Vetus Ordo. Resulta preocupante que continúe abriéndose en la Iglesia una dolorosa herida en torno a la celebración de la Misa, el sacramento mismo de la unidad. Para sanarla, es ciertamente necesaria una mirada nueva de cada uno dirigida al otro, con una mayor comprensión de su sensibilidad; una mirada que pueda permitir a hermanos enriquecidos por su diversidad acogerse mutuamente, en la caridad y la unidad de la fe. Quiera el Espíritu Santo sugeriros soluciones concretas que permitan incluir generosamente a las personas sinceramente apegadas al Vetus Ordo, con respeto por las orientaciones queridas por el Concilio Vaticano II en materia de Liturgia. » (León XIV pide a los obispos franceses «soluciones concretas» para incluir a los fieles vinculados al «Vetus Ordo» https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=54733).
Indicaciones algo crípticas de hecho que podemos intentar interpretar:
- Los hechos observados: el Santo Padre considera la cuestión litúrgica como una «herida dolorosa», sin especificar si la coexistencia de dos ritos constituye en sí misma una herida o si surge de las críticas intercambiadas entre ambas partes. En cualquier caso, el crecimiento de comunidades vinculadas a la liturgia antigua significa que este problema no es marginal. Todo esto es muy acertado.
- Las buenas intenciones solicitadas: que cada persona mire con una nueva perspectiva a la otra, comprenda mejor sus sensibilidades y que todos acojan las riquezas recíprocas en la caridad y la unidad de la fe. Todo esto es muy bienintencionado.
- Sin embargo, las soluciones concretas sugeridas por el Papa dejan margen para la incertidumbre: se invita a los obispos a encontrar soluciones «que permitan la inclusión generosa de quienes se adhieren sinceramente al Vetus Ordo», pero «con respeto a las orientaciones queridas por el Concilio Vaticano II en materia de liturgia». ¿Qué significa esta parte de la frase tan decisiva: «con respeto por las orientaciones queridas por el Concilio Vaticano II en materia de liturgia»? Podría interpretarse como:
* O bien que los tradicionalistas tendrán libertad para celebrar la antigua liturgia, manteniendo una consideración respetuosa de las orientaciones del Vaticano II en materia de liturgia.
* O bien que los tradicionalistas podrán conservar la antigua liturgia, siempre que la combinen en forma híbrida con nuevos elementos, es decir, creando una especie de «mezcla», como la propuesta, ingenuamente podríamos suponer, entre muchas otras, presentada por el Abad de Solesmes.
* O bien, si tomamos la frase literalmente, los tradicionalistas deben reintegrarse a la nueva liturgia, en la que se les concederá «generosamente» el latín, la celebración vueltos hacia al Señor, hermosos paramentos y menos discursos vacíos del celebrante, etc., pero todo dentro de los estrictos límites de la liturgia derivada del Concilio Vaticano II.
Los pesimistas señalan que el Papa León XIV suele insertar frases cortas en sus discursos que pueden interpretarse como «introducciones» (por ejemplo: «la infalibilidad del Papa es expresión y servicio de la infalibilidad del Pueblo de Dios»; «La Palabra de Dios, por lo tanto, no es fija, sino una realidad viva y orgánica que se desarrolla y crece dentro de la Tradición»).
Los optimistas, en cambio, enfatizan que el Papa habla claramente de sanar una herida, de acoger la riqueza de la diversidad, de comprender las diferentes sensibilidades y de darnos la bienvenida unos a otros con caridad.
Por mi parte, me inclino por los optimistas, creyendo que la libertad de la liturgia tradicional acabará imponiéndose.
Los centinelas de la vigilia parisina también son optimistas, pues nunca pierden la esperanza y lo demuestran rezando incansablemente el rosario por la libertad de la liturgia tradicional: en 10, rue du Cloître-Notre-Dame, de lunes a viernes, de 13:00 a 13:30; en Saint-Georges de La Villette, en 114, avenue Simon Bolivar, los miércoles y viernes a las 17:00; y frente a Notre-Dame du Travail, los domingos a las 18:15.



