Correo 1412 publicado el 9 septembre 2026
LA GUERRA CONTRA LA LITURGIA TRADICIONAL
ESTÁ SIENDO LIBRADA POR UN EJÉRCITO AGOTADO Y EN DESBANDADA
SEMANA 259: LOS CENTINELAS CONTINÚAN SUS ORACIONES
EN DEFENSA DE LA MISA TRADICIONAL
DELANTE DE LA ARCHIDIÓCESIS DE PARÍS
Traditionis Custodes no será puesta en cuestión, y no se retornará a Summorum Pontificum. Por lo tanto, la guerra contra la liturgia tradicional continuará. La columna caricaturizada del obispo de Grenoble en La Croix lo pone en evidencia. Pero también, cabe decir que eso ha sido confirmado también de modo indirecto por la defensa de la reforma, completamente fuera de propósito, que hizo el Papa en su catequesis del 26 de agosto, y que hemos comentado la semana pasada.
Pero esto no detendrá el avance inexorable del rito antiguo, que incluso resulta notable en ciertos lugares, como Estados Unidos. Continuará por varias razones, una de las cuales es obvia: las filas del catolicismo reformado se están reduciendo irremediablemente.
Se podría decir que no sólo en Francia, también en Roma, se gana dinero con todo, por ejemplo, transformando la antigua casa sacerdotal de la Via della Scrofa en un hotel de lujo... Esta escasez de dinero, sin embargo, no se da en todas partes. Por ejemplo, en Alemania, donde la fe y los fieles disminuyen, pero donde los ingresos siguen fluyendo. No hace falta extenderse sobre las sutiles herejías del Camino Sinodal, que la mayoría de los obispos apoya. En cuanto a la pérdida de fieles: en 2025, 307.117 católicos solicitaron ser dados de baja de los registros parroquiales para dejar de pagar el Kirchensteuer, el conocido impuesto eclesiástico alemán. Esta solicitud de baja constituye una especie de apostasía fiscal. Por lo tanto, la hemorragia continúa sin cesar. Las iglesias se vacían, los bautismos disminuyen, al igual que los matrimonios y las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. Pero, al mismo tiempo, los ingresos aumentan: en 2025, el impuesto eclesiástico alcanzó la cifra récord de 6.751 millones de euros, casi 7.000 millones (200 millones más que el año anterior).
¿La explicación? El impuesto eclesiástico está indexado al impuesto sobre la renta. Dado que el gobierno de Merz trabaja para aumentar los ingresos fiscales, impulsados también por el alza de los salarios, las diócesis alemanas, con casi 7.000 millones de euros en ingresos anuales, constituyen la iglesia más rica de Europa. Una iglesia que sin embargo ha dejado de ser católica en sus principios fundamentales.
En cuanto a la Iglesia en Francia, sufre escasez de fondos y cuenta con cada vez menos fieles. El obispo de Grenoble, que estos últimos tiempos ha manifestado sus posturas antitradicionales de forma abierta, había sido antes obispo de Pamiers, una de las diócesis más pobres de Francia. Al no recibir ya la diócesis donaciones ni legados, Jean-Marc Eychenne aumentó al máximo el porcentaje que deducía de los fondos parroquiales: el obispo, que se encuentra entre la espada y la pared, desesperado, empezó a gravar a sus párrocos.
Por cierto, la carga de trabajo del clero disminuye año tras año debido al descenso del número de sacerdotes. En 2026 se ordenaron ochenta y cuatro sacerdotes (45 diocesanos y 39 religiosos o miembros de comunidades como la Comunidad de San Martín), en comparación con los 90 de 2025. La disminución constante del número de sacerdotes implica cada vez menos casas parroquiales que mantener, reduciendo así los costos.
¿Nos atrevemos a decir, como algunos pesimistas, que todavía hay demasiados sacerdotes para la cantidad de fieles a los que atienden? Esto sería cierto si los fieles estuvieran concentrados en lugares específicos. Pero los sacerdotes deben viajar constantemente para atender las necesidades de los cristianos dispersos y mantener una presencia mínima en sus numerosas iglesias. Como se sabe, todas las diócesis de provincia han llevado a cabo reagrupamientos parroquiales, seguidas diez años después por nuevas reducciones, y todo indica que se va hacia reunficación de diócesis enteras. Estas son las cifras proporcionadas por la diócesis de Arras: a septiembre de 2026, contaba con solo 11 parroquias, mientras que anteriormente tenía 89, una cifra ya escasa considerando la extensa red parroquial de la que gozaba esta diócesis norteña hace 60 años.
Estas once parroquias se dividirán en treinta y seis «zonas misioneras». La misa dominical se celebrará ahora de forma permanente solo en once iglesias, donde se concentrará la fuerza motriz de la «zona misionera», es decir, los feligreses devotos de la zona y aquellos de otros lugares que puedan y deseen desplazarse para asistir a misa todos los domingos. En las demás iglesias, la misa se celebrará de forma rotativa, un domingo cada tres o cuatro. Esta organización es típica de la mayoría de las diócesis rurales. La asistencia a misa es sistemáticamente baja, el número de jóvenes disminuye y la presencia de sacerdotes es cada vez menor.
Y son precisamente quienes dirigen este catolicismo agotado quienes ensalzan la «maravillosa fecundidad» de la reforma litúrgica derivada del último concilio, mientras que, simultáneamente, utilizan su poder e influencia para suprimir las iglesias tradicionales, que siguen llenas y garantizan una auténtica renovación misionera, por no hablar de las vocaciones. Sí, la guerra contra la liturgia tradicional la libra un ejército agotado y sin rumbo. Como me gusta decir —y perdónenme la pizca de polémica— no hemos ganado la guerra, pero «ellos» la han perdido. ¿Cómo abordará el nuevo Arzobispo de París, ya sea el Arzobispo Jordy, actualmente Arzobispo de Tours y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Francesa, o alguien más cuyo nombramiento se anunciará después de la visita del Papa, el «problema» del mundo tradicionalista en París?
Los centinelas de la capital siguen rezando el Rosario en 10 rue du Cloître-Notre-Dame, de lunes a viernes, de 13:00 a 13:30 h; en Saint-Georges de La Villette, 114 avenue Simon Bolivar, los miércoles y viernes a las 17:00 h; y frente a Notre-Dame du Travail, el domingo a las 18:15.



